Qué me pasa. Es una pregunta que tal vez te pasó por la cabeza en algún momento de la noche, tal vez no. Tal vez sólo logró acercarse a orillas de tu conciencia, pero decidiste colocarla en aquella gaveta del cerebro donde guardas todas esa cosas que alguna vez soñaste decir y que nunca podrás;se quedarán ahí, entre el polvo, la vejez y la soledad, donde habita esa esperanza que no sabe si salir o quedarse.
Qué me pasa. Una pregunta demasiado corta para todas las cosas que abarca.
Me pasa que muero por besarte, y hay una barrera invisible, pero asquerosamente grande que me impide acercarme lo suficiente a tí como para que sientas mi respiración cerca de la tuya.
Me pasa que muero por abrazarte, pero la sensación de tu cuerpo con el mío creo que me quemará; dejando marcas, abriendo heridas y volviéndome mierda.
Me pasa que muero por decirte lo muchísimo que te amo, que veo lo mismo en tu mirada pero que por alguna extraña razón creo que quieres dejarme ir.
No me pidas que no te deje, si me tratarás como una pana más; la poca paciencia, la frustración y la impotencia complican un poco las cosas.
Me pasa… que hiervo de rabia, porque caí en cuenta de que lo nuestro ya no es para estar otra vez en un “dating time”; la magia del comienzo es eso, del comienzo… O estoy contigo, o estoy sin tí.
… O estás conmigo, o estás sin mí.
Me pasa que quiero fumarme toda la caja de cigarros a ver si calman esta sensación tan extraña que me carcome al pensarte… A ver si se embalsan las lágrimas que quiero llorarte.
Me pasa que no puedo dormir. Me cuesta demasiado descansar en el mismo colchón donde una vez te acostaste, y recordarte… Recordarte, mientras conjugo el verbo “estar” en su más hermoso pretérito, en su más extraño presente y en su maldítamente incierto futuro.
Estábamos.
Estamos.
… Estaremos?
Es más fácil (less painful, actually), contar infinitas ovejas, que sumergirme un pequeño pedazo de tiempo en el pensamiento de tus ojos expresivos, y los rasgos suaves, hermosos, de tu rostro.
O peor aún… Del recuerdo de tus manos bordeando la línea invisible de mis mejillas.
Pasaré otra noche diabólica, en mi planeta ya casi extinto (como algún escritor tecleó alguna vez).
Otra noche más; bostezos, ladilla, ganas de comer, fuerza imperiosa de quedarme frente a la pantalla casi inmóvil Bostezos, ladilla, ganas de comer, fuerza imperiosa de quedarme frente a la pantalla casi inmóvil. Bostezos, ladilla, ganas de comer…
Otra noche más; bostezos, ladilla, ganas de comer, fuerza imperiosa de quedarme frente a la pantalla casi inmóvil Bostezos, ladilla, ganas de comer, fuerza imperiosa de quedarme frente a la pantalla casi inmóvil. Bostezos, ladilla, ganas de comer…
Me gusta muchísimo esta canción de Blue October, es pegajosa y la letra es de pinga… Aunque no tengo ni idea de qué tiene que ver esto con lo que estoy pensando ahora. Tal vez con el hecho de que me identifico con el verso de “sometimes it feels just like I’m falling in the ocean”, o para ser más específica, con un verso de una de las estrofas…
I thought of just your face… Relaxed and floated into space.
El mundo puede estar cayéndose, puedo estar ahogándome en medio del océano, con las piernas acalambradas y la boca seca de tanta sal… Pero el recuerdo de tu rostro me hará sentir mejor. Recordar tus facciones en esos momentos donde me ahogo en la soledad de mi cuarto (donde las paredes oscuras por la falta de luz se asemejan a esa masa de agua oscura y asesina que rodea, que empuja al fondo, robando las esperanzas de respirar otra vez…), ciertamente me hace feliz. Me recuerda que no todo fue es malo.
Sólo que no te lo dije hoy por miedo, pena o estupidez por sentirme demasiado cursi… Estaba Estoy feliz de estar bien… Aún contigo, si así puede decirse.
Y entonces pienso en la silueta de tu sonrisa, que tanto amo… Sale como un pez tímido del coral de tus labios, escondiéndose luego por miedo a algún depredador. Puedes esconder al pececillo, pero no a tus mejillas sonrojadas cuando me acerco a tu oído y te digo que te amo. No puedes evitar, pececillo, que las flores del coral se abran, mostrando la diversidad de sus colores y lo magníficos que son cuando la luz del sol los roza.
… No puedes evadir mi mirada embobada por el baile de tus cabellos en tu rostro al paso del viento; retazos castaños, rubios y violetas que encadenan mi mirada a cada movimiento. Me es prácticamente imposible no dejar de verte.
Es imposible no sentirme flotando en ese profundo mar de mi imaginación cuando tus manos tersas pasean el borde de mi rostro, acariciando mis mejillas, apartando las lágrimas (tal vez de tristeza, tal vez de felicidad, tal vez de impotencia, tal vez de frustración), y recostándote de mi hombro repitiendo que me amas.
… Es imposible no sentirse dentro de un inmenso océano luego de eso.
Porque no hay mejor situación para expresar la sensación que aquella en la que estás en un punto donde no sabes qué tan profundo es, ni qué tanto te falta para tocar fondo. La flotabilidad se vuelve neutra; no subes ni bajas, sólo estás ahí, estático, con tu respirador, tu tanque en la espalda y tus pies con sus extensiones plásticas colgando de tus tobillos.
No conoces el suelo, en ese momento te olvidas de lo que es tener los pies en la tierra… literalmente.
Disfrutas tu estadía en ese limbo el tiempo que el aire del tanque te permite… El problema, es que para tí, en ese momento el tiempo no existe. El tiempo se detiene cuando la gravedad no cobra su peaje y los peces nadan a tu alrededor.
Estás feliz… aunque en quince minutos debas estar otra vez en la superficie. Cuando sean las 4 y debas irte, alejando tus manos de mis mejillas para tomar tu bulto, acercarte a un último beso e irte, no sin antes repetir ese par de palabras perfectas cuando flotan en el aire como burbujas al compás de tu voz.
Te amo.
Hace 24 horas pensé que me ahogaba… Pero hoy me recordaste que tenía un respirador de emergencia a un costado del chaleco.
Prefiero estar dentro del mar a tocar tierra firme el resto de mi vida… Esperaré al día donde otra vez pueda sumergirme en mi océano personal.
Llevo SIGLOS sin escribir acá, y hoy me dió por revisar mi página, leer viejos escritos, y pensar en retomar este hábito ya olvidado de estar pendiente del Tumblr casi 24 / 7.
Pues bien. Esto de escribir se trata sobre sentimientos, no? Hoy honestamente no sé sobre qué escribirles… O sobre qué musa inspirarme para teclear un poco de grama seca.
Hace poco pasé una arrechera y fumé hasta que literalmente me ardió la garganta; aún así seguí fumando.
Hace poco mi vida se convirtió en un trago de ginebra, de esos que intentas tomar pero no te pasa por la garganta porque estás demasiado peo para un grado más de licor en tu sangre.
Desde hace poco no sé qué pensar, ni cómo actuar; hay veces que las esperanzas de mejorar simplemente mueren y ya.
Hay veces que no estás segura si ella quiere continuar o darse por vencida con lo que solían llamar “relación”; la que solía ser feliz, la que solía tener un ambiente a tranquilidad y la que solía darle paz a tus latidos.
Y de la nada te preguntas por qué… por qué cambió todo? qué pasó? Te echas sobre tu almohada, y el saber que ella alguna vez estuvo ahí, sobre aquella cosa llena de algodón, te hace sentir peor.
Pues sí. Te dicen: “deberías dejarla ir, más por tu bien que otra cosa”, y automáticamente tus ojos se vuelven dos malditos ríos que no hay manera de represar. Hasta que te secas.
En verdad deberías dejarla ir? En verdad deberías resignarte a que esto se termine… y ya?
… No.
No puedes permitírtelo, sólo porque sabes que como ella no hay igual, aunque también sabes que para que la máquina funcione, ambas partes deben facilitar el movimiento de los engranajes.
Pero… Si ya has dado todo? Si ya te quedaste con las manos vacías, con el alma endeudada, por darle todo… a ella…?
Llega un punto en el que te cansas de dar, y de recibir en su mayoría tratos indiferentes y distantes.
La amas.
Te ama. En teoría.
Pero necesitas que te lo demuestren, estás clar@, porque esa persona te puede decir mil veces al día que te ama, pero de qué sirve si no lo demuestra? Si cuando se ven te trata como un pana más? No es justo. No debería ser así…
That, my friends, is The Ugly Truth.
Y hasta las ideas se evaporan; la inspiración que antes te permitía escribir casi todos los días se fue como el humo cuando sale del cigarro encendido; se va y se pierde.
Terminas siendo algo humanoide que respira, come y caga. Ah, y llora. Lloras como una vieja menopáusica que lleva 6 años sin tirar. Sí, exacto.
Y terminas escribiendo pendejadas sobre el amor y el odio y la tristeza y la frustración y la apatía y viejas menopáusicas, buscando evadir el cáncer de pulmón, descargando lo que sientes con las pobres teclas de tu laptop.
Queee dice la gente bonita de tumblr? Se que es relativamente temprano, pero llevo tomando desde las 7 y estoy prendida mal. Se que odian a la gente que escribe pendejadas, pero cualquier cosa, en mi pagina esta el botoncito de unfollow.
Pues si. Lo mas triste es que me prendi con la gasolina de Glacial. Ando echada en mi cama, deseando enfermamente un cigarro D:
De resto, me esta dando sueno, y no los seguire ladillando con mis pendejadas de adolescente ebrio.
No sé por qué, pero uno de mis sonidos favoritos es el del cigarro, cuando lo aspiras, y se vuelve cenizas.
Ese “crack crack” sutil me encanta, más cuando es ya entrada la noche, y me siento en las escaleras, con los grillos sonando; un viento ausente hace que el humo se quede estancado en alguna parte del ambiente, ascendiendo lentamente, tomando formas extrañas, alucinógenas, como los pensamientos que normalmente en ese momento corren por mi cabeza.
Y la oscuridad…
La oscuridad, asesinada por el destello de aquel naranja casi fosforescente, casi inmortal, casi perverso, encargado de avivar mis ideas.